domingo, 24 de agosto de 2014

Mi hija y la ópera, de José Antonio Frutos Romero.

Mi hija y la ópera es un libro ciertamente interesante y original. Está organizado como si de una ópera se tratase: en tres actos y un final. 

No es un libro sobre la ópera, pero esta forma musical está presente en toda la trama del libro, desde que empieza (con el brindis de La Traviata, o La extraviada, la famosa ópera que Giuseppe Verdi compuso basándose en el aún más famoso libro de Alejandro Dumas La dama de las camelias)  hasta el inmenso Tannhäuser del inefable Richard Wagner, cuyo Coro de los peregrinos la protagonista baila con su padre, el protagonista de esta historia, cuando era niña, pero que es rememorado al final del segundo acto, aunque en realidad el último fragmento citado en la novela es el Intermezzo, o intermedio, de La caballería rusticana (o caballerosidad rural) de Pietro Mascagni.

En realidad la acción comienza con un hecho trágico, pero en una analepsis bien llevada (vulgarmente conocido como flashback o retrospección, es decir, contar algo del pasado cuando la acción es del presente) nos cuenta cómo el protagonista, Andrés Rosique, de Cartagena (Murcia) conoce a la mujer de su vida, una camarera del bar que frecuenta, a la que en principio no hace caso hasta que ella le muestra el mundo de Turandot, la famosa ópera de Giacomo Puccini, cuando él le tararea una melodía que había oído por la radio y que le obsesionaba. Ella reconoce enseguida el aria (o canción) de esa ópera, la llamada Nessun dorma (nadie duerma). La ópera será a partir de entones una constante en la vida de Andrés, y por ella siempre recordará al amor de su vida, inculcando ese amor por la lírica a su hija Violeta, que debe su hermoso nombre a la protagonista de La Traviata. La muchacha es un personaje encantador que no se describe a sí misma (a no ser alguna nota peyorativa) pero que vamos conociendo por lo que de ella dicen los demás personajes, sobre todo su prima Isabel, a la que fascina en cuanto la conoce. 

Andrés Rosique encuentra a Patricia, la madre de Violeta, por casualidad mientras buscaba conocer a Susana, una mujer que vio brevemente en la cafetería donde aquella trabajaba, pero que le desilusiona en cuanto la conoce, y se da cuenta a tiempo de dónde está la mujer que le interesa. Es una secuencia muy romántica y sentimental en que el autor se ha lucido mucho, pues nos lleva de la mano en un giro inesperado de la historia valiente e inesperado. El noviazgo de Andrés y Patricia está amenizado por la mencionada Cavalleria Rusticana, pero también por Las Bodas de Fígaro, de Mozart;  Tosca, de G. Puccini (de la que oímos el aria Luceven le stelle, Lucían las estrellas, en versión de Plácido Domingo); y Madame Butterfly, del mismo autor. Cuando se casan se nos cita el célebre coro Va pensiero, nueve minutos mágicos de la ópera Nabucco, de G. Verdi, que merece la pena detenerse a escuchar mientras leemos la novela y nos imaginamos el amor de los contrayentes. Siendo ambos apasionados por la ópera, no es de extrañar que a su primogénita le pusieran el nombre de Susana, como la protagonista de la ópera Las bodas de Fígaro, cuya famosa cancioncilla sobre un aire (Canzonetta sull' aria) escuchamos. La institutriz que le ponen a la pequeña se queja de tanta música a todas horas, quizá porque no comprende la magia de Carmen, de G. Bizet, o La flauta mágica, de W. A. Mozart, o de Fidelio, del mismísimo L. von Beethoven.

Cuando el mundo de Andrés Rosique se desmorona se hace el silencio argumentativo, oyéndose sólo la música de fondo, Ebben, ne andrò lontana (Y bien, me iré muy lejos), de la ópera La Wally, compuesta por Alfredo Catalani en 1892 y que aquí disfrutamos en la bellísima voz de la griega María Callas.

Violeta crece oyendo La flauta mágica (su ópera favorita da niña, lo cual no nos sorprende por este fragmento de su aria  El encantador de pájaros) y Wágner, cuya Cabalgata de las Walkirias (de su megaópera El anillo del nibelungo, en que algunos han querido ver el antecedente argumental de El Señor de los anillos, del inglés John Ronald Reuel Tolkien) llevamos todos en la cabeza. Pero Violeta tiene algunos problemas en el colegio, que vienen ilustrados musicalmente, en su momento más dramático, por el dúo Vogliatemi bene (Ámame bien), de la citada Madame Batterfly, y sí que la ama bien su padre, Andrés, que mataría por ella, aunque en ese caso no hizo falta. 

Una amistad de su padre les visita, y el autor nos hace reflexionar al son de Rigoletto, la célebre ópera de Verdi, cuya aria La donna é móbile (la mujer es mutable) hemos oído todos alguna vez. Al final de ese capítulo se nos menciona O soave fianciulla (Oh, dulce jovencita), de la ópera La Bohéme, de Giacomo Puccini. 

Violeta recibe una educación envidiable, muy superior a los escolares de su época, que comprende además de un conocimiento profundo de la música y del arte la interpretación virtuosa dal piano. Por eso un hito importante en la vida de la muchacha es cuando su padre la lleva al Teatro Real de Madrid para ver su ópera predilecta, La flauta mágica, cuya Obertura es ciertamente mágica. En otra ocasión asiste ella en Móstoles, provincia de Madrid, a una representación de Rigoletto, de la que oímos Esta o aquella. Esta educación tan exquisita le permite ganar un concurso de Radio al reconocer la música del Orfeo, de Monteverdi, de Carmen, de Bizet, y sobre todo de Las bodas de Fígaro. El premio consistiría en ir al Metropolitan Opera House (la casa de la ópera metropolitana) de Nueva York para ver Aida, de G. Verdi, cuya página más famosa, La marcha triunfal tenemos la oportunidad de ver en ese enlace interpretado en ese famoso auditorio en 1992.

Violeta aprende mucho en Nueva York, no sólo de ópera, y se traerá un recuerdo que le durará toda su vida. Pero cuando vuelve se encuentra con que Marisa, amiga de su padre, no tiene demasiado buenas noticias. Oye con su padre Una furtiva lágrima, de El elixir de amor, de Gaetano Donizetti, que les hacen recordar tiempos mejores. Pero le procurará la alegría de reconciliarse con su amigo y ex empleado Paco, al son de El barbero de Sevilla, de Giacomo Rossini, del que oímos el final del segundo acto.

Pero el argumento evoluciona y Violeta expresa en una escena muy emotiva lo que siente por su padre con el fondo musical del aria O mío babino caro (Oh, mi papaíto querido, que vemos y oímos en la versión de la soprano brasileña Carmen Monarca y el director André Rieu), de la ópera de G. Puccini Gianni Schichi, estrenada en 1918 y en cuyo minuto 21:52 oímos la hermosa interpretación de la mencionada aria que hace Sally Mathews.

Se dice que no se debe contar el final de un libro, pero yo voy a contravenir esa norma, porque esta magnífica novela nos deja con el buen sabor de Norma, la famosa ópera de Vicenzo Bellini, exactamente con su aria más famosa, Casta diva (diosa casta) en la versión de la mítica soprano griega María Callas, cuya voz era arte puro, que gracias al invento de T. A. Edison, el fonógrafo, nos ha llegado.

Sí, diréis que no os he contado nada del argumento. Eso os lo dejo para que lo disfrutéis cuando hayáis comprado el libro y lo estéis leyendo. Yo aquí os he dado mis recomendaciones musicales y literarias para que disfrutéis de la lectura del libro que este mago de las letras, José Antonio Frutos Romero, ha tejido con esta banda sonora que os he contado. Aconsejo leerlo con estos enlaces cerca, y escuchándolos a medida que se van citando en el libro. Pero tened en cuenta que esta es una historia de un cartagenero y su hija, pero también de Cartagena, Calasparra y Cabo de Palos, que también juegan un papel muy importante en la historia, que no podría haber ocurrido en otros lugares, aunque hay un guiño a Nueva York y otro a Madrid, e incluso otro, menor, a Barcelona encarnado en una pianista que desde allí se traslada a Calasparra para un evento especial.

En cuanto a lo estrictamente literario, os he de decir que es un libro que os envolverá y os seducirá hasta no poder dejar de leerlo, pues el verbo de Violeta, que nada tiene que ver con el personaje de la obra de Verdi o de Dumas (aunque para este se llamara Margarita, referencia presente también en la novela cuando la protagonista visita Manhattan) es claro, diáfano, y presenta el drama de la vida misma, y las soluciones que ella misma va encontrando y aplicando a cada uno de los problemas que tanto su padre como ella van encarando a lo largo del argumento. Es increíble lo que crece este personaje a lo largo de la novela, desde un bebé llorón hasta una mujer que hace de la transgresión a las normas establecidas algo tan natural que el lector más riguroso no puede dejar de aceptar. Dura es su vida, pero grande es el personaje.

En fin, interesado lector que hasta aquí me has acompañado, te deseo feliz lectura.

sábado, 21 de junio de 2014

El legado del brujo.


José Antonio Flores Yepes, con quien comparto tertulia y dos horas de mi vida los jueves en Radio Voz FM, en el programa El bancal de los artistas, que dirige Juan Pedro Barquero, ha escrito una bonita fantasía mágica cuyo hilo conductor es el suspense, que nos lleva a no dejar de pasar páginas hasta que llegamos al final, a lo largo de 316 de ellas.

Asandra y Roberto se ven envueltos en una serie de intrigas donde lo mágico y el crimen entretejen una tela que va encubriendo sus vidas hasta el borde de la muerte en una y otra ocasión, cambiando el incierto paisaje en que se mueven, pues sólo se mencionan el Norte de España y París, a donde el protagonista acude en busca de ayuda cuando por fin sabe a qué se enfrenta. 

Es una historia de magia negra que al héroe le va resbalando por encima sin llegar a permearlo hasta llegar a un final que no me ha convencido en absoluto, pero que es disculpable dado el enorme caudal de hechos que se van sumando en la historia.

Presentada en forma de novela, yo diría que esta narración es un cuento largo centrado en Robert, el protagonista que aparece al principio sumido en una situación en la que no es dueño de sus actos y con el que nos vamos enterando de la lo que ocurre a medida que él se lo va explicando con los datos que va encontrando. Una novela tiene distintos sucesos organizados en diferentes historias que confluyen en la principal, de la que son tributarias; pero en El legado del brujo encontramos diferentes personajes que nos cuentan una historia única con diferentes matices sobre magia y poder en el que la ambición supedita cualesquiera otros valores como el amor y la vida, cristalizados ambos en el nieto del brujo, cuyo poder más evidente es salir de todas las situaciones con vida, aunque en algunas ocasiones lo consigue sólo por los pelos.

El legado del brujo es un libro entretenido que nos procura muchos ratos de placer y que ciertamente nos capta la atención desde el principio hasta el final, a pesar de no contar con seres fantásticos como elfos, hadas, duendes o demonios, que supongo que el autor habrá reservado para una narración posterior.

El libro lo compré por 17 euros en Amazon, aunque supongo que también se encuentra en las principales librerías de España, y está presentado en una edición en rústica con una portada original en que se ve la del legado del brujo Argullos.

En pocas ocasiones he tenido la suerte de discutir una obra con su autor, como durante la pasada Velada del arte, organizada por El bancal de los artistas, de Radio VozFM (107'2), cuando coincidí con el de este libro, el día 27 de junio pasado, festividad del malhadado San Cirilo de Alejandría, el asesino de Hipatia, la bibliotecaria más famosa de la antigüedad, por no decir del mundo y de todos los tiempos. 

Tiene José Antonio un verbo torrencial y exacto, como corresponde a todo buen novelista e ingeniero, que son sus campos vocacional y profesional, y por lo tanto no me fue difícil conseguir nueva información sobre este libro, que según su autor le llevó diez años escribir. Ya suponía yo que era una obra de arte que, por la simplicidad de su lenguaje y lo gráfico de su narración, había tenido una gran cantidad de trabajo en su confección. Me aclaró su autor que la valentía que yo le suponía al protagonista en realidad no era más que inconsciencia, pues en principio él no se enteraba de lo que estaba pasando, al revés que el lector, que sí que va viendo la realidad desde los diversos puntos de vista de cada uno de los personajes, pues el narrador es omnisciente en esta obra literaria. Robert conoce a la protagonista, Asandra, y cada vez que se la encuentra la ve bajo una luz diferente, como la mujer que se rebela contra su destino, puesto que ella sí que tiene las ideas claras desde el principio, y al revés que Robert ve la vida en toda su crudeza y toma las medidas que mejor estima necesarias para salir de los problemas que se van encontrando ambos, sin que él se entere de mucho hasta que la narración ya va muy avanzada.

Es este un libro de magia y realidad, de buenos y malos de lo blanco y lo negro aplicado a la magia, y en el centro de todo un hombre normal y corriente, como tú y como yo, lector, porque lo más terrible de este relato es que nos podría pasar a cualquiera. Sí, lo mágico está ahí, tan delante de nosotros que pasa desapercibido, porque la vida es magia. No obstante, en este libro sí hay pociones, jaculatorias y mantras mágicos, el material usual de los brujos y las magas, o al revés. Hay casas encantadas y gente encantadora, en ambos sentidos de esas palabras. 

Es este un libro que se lee casi solo, sin que a lectura sea penosa a pesar de que no es corta, con sus 316 páginas y sus 124 capítulos, razón quizá por la que el libro carece de índice. Está  bellamente presentado con una portada diseñada por el propio autor, que representa un medallón que se describe como el de otro libro que se presenta en este, y que revela la magia, en el interior de tipo convencional, y en el exterior con la bella magia de la palabra, el don de José Antonio Flores Yepes. 




lunes, 16 de junio de 2014

El hombre en la Luna.


¿Qué oculta el fenómeno Wikileaks? ¿Se trata de la punta del iceberg, u otra pista de circo para ocultar algo más trágico? ¿Quiénes son los Iluminati? ¡Tienen algo que ver con nosotros? ¿Qué fue de la democracia? ¿De verdad funciona en algún país? ¿El pueblo pinta algo en algún sitio? ¿Qué es lo que no nos han contado sobre el 11 de septiembre o sobre Bin Laden? ¿Se puede controlar el tiempo atmosférico? ¿Las catástrofes climato-lógicas son naturales de verdad?

Todos estos interrogantes plantea este libro, a los que, como el indica el título, estamos en la Luna de Valencia, sin enterarnos de nada de lo que pasa, por medio de un misterioso Señor Contini, que no parece ser quien le ha dicho al autor del libro que es.

A lo largo del libro se producen una serie de entrevistas entre ambos personajes, el autor y Contini, en las que este le va dando pistas que le hacen enfrentarse a una maraña de mentiras y semi verdades que aderezan nuestras vidas y que nos van manipulando para que no nos planteemos otras cosas, pues comi dice Thomas Bayley Engañar a la gente puede llegar a hacerse cada vez más necesario si se quiere dejar las manos libres a los líderes políticos.

El autor se posiciona en los eventos que describe, como cuando habla de la teoría de Maltus como errónea y dañina, y concluye el libro sin darnos la tranquilidad que quizá esperásemos de él, porque tampoco lo pretendía. Benjamín Amo parece darnos a en este libro el acicate para dudar de la veracidad del programa de ficción más popular de la televisión: el telediario. No da respuestas, pero nos plantea preguntas, que siempre son más difíciles de formular.

Se trata de un libro de 242 páginas en tamaño DIN A5 (mitad de un folio) que tiene el defecto de que le falta el índice. Eso es un fallo imperdonable en un libro de referencia como este. Para que los lectores se orienten mejor, es este:

PRIMERA PARTE: HOLANDA.
Amsterdam... 9
11-A, ¿Atentado o tragedia?... 19
   Hechos que hacen necesario cuestionar la versión oficial...27
   Indicios que apunta a la demolición...28
   Banderas falsas...29
Amsterdam. Segundo encuentro con Contini... 35.
La CÍA... 41
   La guerra fría...45
   La amenaza soviética...46
   Los nazis y la CÍA...49
   Las empresas de la CÍA...55
   Bin Laden y la agencia...58
   El joven Osama...61
   La cruzada islámica en Afganistán...63
   Bin Laden y los talibanes...67
   La oveja negra de la CÍA...69
   La teoría del doble juego...72
   La otra versión del 11-S...74

Amsterdam, Tercer encuentro con Contini...77
Los Iluminati: Nuevo orden mundial... 79
   La fundación de la República Norteamericana...85
   Los doctrinarios del Imperio Británico...97
   Una dinastía enigmática: los Rockefeller...108
   El grupo Bilderberg...121
   El Real Instituto de Asuntos Internacionales y el Consejo de Relaciones Exteriores...128
   La logia B'Nai B'rïth...145
   Los círculos herméticos...150

Amsterdam, cuarto encuentro con Contini...157
Los informes de la discordia...165

     Informe Kissinger...165
     El Informe Rockefeller sobre la población...168
     Informe global 2000...174
     Informe HAARP...178


Amsterdam. Sin señales  de Contini... 191
     

SEGUNDA PARTE: ESPAÑA.
2008-2009 ¿Retorno a la normalidad?
...195
2010... 201
   WikiLeaks, ¿Qué es realmente?... 207
   ¿Quién es Julián Assange?... 220
   Los papeles del Pentágono... 225

2011... 235
   Amsterdam, return... 235
   La carta... 237
   A modo final... 241

Como se ve, es un libro polémico que incide en cosas que damos por supuestas..., porque no hemos querido o sabido leer entre líneas. ¿Vivimos bajo la atenta mirada del Gran Hermano? ¿Es mejor para nosotros consumir esta especie de soma y dejarnos clasificar en alfas, betas, etc., como nos contaba Aldous Huxley en Un mundo feliz, a pesar de la apariencia de lo políticamente correcto, que en el fondo no es más que un arma para descalificar a los que quieren despuntar de la masa?
Estas y otras interrogaciones aún tendrá el atento lector que resolver por su cuenta, puesto que este libro es para pensar, no un catecismo donde se den las respuestas a estas preguntas tan sutiles.

sábado, 31 de mayo de 2014

El templo de los sentidos.

Benjamín Amo es un escritor joven que entrevistamos hace unos días en el programa de radio para el que colaboro, El Bancal de los Artistas, de VozFM, y hoy he tenido la oportunidad de leer este, el tercer libro que escribió y publicó hace cinco años, cuando contaba apenas 29. Desde entonces ha publicado dos libros más, y de ellos cinco hablamos en aquella tertulia distendida donde acabamos hablando del más allá y de los fantasmas que pueblan algunos lugares. 

Pero de esos temas, recogidos en El hombre en la Luna, hablaremos dentro de unos días. Hoy hablaré de su novela erótica El templo de los sentidos, que es una novela de apenas 238 páginas en tamaño DIN A5 que se leen sucesivamente, sin que nos demos cuenta, porque la trama está construida de forma que te hace preguntarte qué ocurrirá a continuación, qué le pasará al joven Hugo, cuya malvada jefa Soledad le hace pasar unas fronteras que nunca antes se había planteado ni siquiera que existían, ni quién será la misteriosa bella dama que conoce en el autobús y que tanto le llama la atención. 

Hasta bien entrada la mitad del libro no aparece el mencionado templo, y el misterio que supone la belleza desnuda que se adivina en la portada del libro se va desvelando poco a poco hasta llegar a un final inesperado que cierra algunas puertas y deja abiertas algunas más, entre ellas cuál era la intención real del autor de este libro. 
La lectura de este libro me ha hecho pasar un rato agradable haciéndome preguntas sobre un antihéroe que en realidad podemos ser cualquiera de nosotros, siempre y cuando tengamos la mentalidad abierta y no nos asusten las escenas eróticas que se nos presentan, que no llegan a ser de sadomasoquismo, aunque sí es cierto que están presentes algunos de sus elementos, como los antifaces y las jaulas, las inmovilizaciones y las sociedades secretas. Es un libro no apto para cardíacos, pero sí para gente desenfadada que ansíe pasarse un rato disfrutando de la lectura.
Aunque el ejemplar que he leído fue editado por la editorial Nemira, actualmente también se puede encontrar en la red en Bubok por quince euros en papel y por mucho menos en formato digital, de hecho menos de un euro. 



viernes, 16 de mayo de 2014

El espejo de la muerte.


El espejo de la muerte es un libro de 26 cuentos sobre el tema que más le he leído a su autor, don Miguel de Unamuno Jugo, que había publicado a partir de 1888 en diferentes periódicos y revistas. 

Como otros escritos de este autor, su texto es denso y se ha de pensar con calma. Intentar leerlo de golpe es empresa difícil y desmotivadora. Pero leerlos de uno en uno, como he hecho yo, puede tener su recompensa. 

A lo largo de  este pequeño libro nos vamos encontrando con personajes tan variopintos como el ciego que va guiado por su hija en El poema vivo del amor, en que nos cuenta por qué la hija es el poema de su padre, o por qué el abejorro es odiado, en el cuento que así se llama, por Gabriel, para el que la muerte es algo más, o el humor tan escondido que tiene Una rectificación de honor, en que se mezclan los hijosdalgos y los periodistas, o la clave de la felicidad de Soledad, en el cuento homónimo..., para acabar en esa obra maestra del arte de la humorada que es el último cuento, Y va de cuento..., que tuve que leer dos veces para captarle el enorme mérito que tiene haber parodiado el célebre soneto que don Félix Lope de Vega Carpio nos cuenta en su menos célebre comedia La niña de la plata.

Aquellos interesados en conocer esta obra pueden leerla gratuitamente.

En resumen, este es un libro que ha de tomarse, como las medicinas difíciles de digerir, en pequeñas dosis, y sin embargo, como ellas al cuerpo, este hará un gran beneficio al espíritu.

sábado, 10 de mayo de 2014

El libro objeto.

Un libro no es un objeto. Un mazo de folios en blanco pegados y encerrados entre dos superficies duras es un objeto, pero no es un libro, porque no dice nada. Si una mano atrevida osa escribir algo en esas páginas estériles lo convierte en cuaderno mientras dura esa operacion, y si es lo suficientemente laboriosa y persistente esa mano, cuando acabe su trabajo habrá convertido ese objeto de papel y pegamento o hilo en algo aprovechable, en un libro de verdad.

Porque lo que hace interesante un libro no es su forma, ni su peso, ni su color, ni su olor o sabor, sino lo que dice. Eso es la esencia de un libro. Lo demás son accidentes superables.

Desde que leo en el ordenador, la tableta, o el e-book me sucede una cosa muy curiosa: cada vez que veo un libro de papel ya no veo un objeto, sino algo que me cuenta una historia o un concepto. Algo que me dice lo que alguien ha pensado antes con la intención de contármelo. A una página le sucede otra, pero todas me parecen la misma, ya que todas son rectángulos de papel del mismo tamaño y del mismo color, y sólo se diferencian en lo que tienen escrito, en lo que dicen, por lo que la lectura de su texto me sugiere. Esas páginas son el grosero soporte de un texto que me imagino continuo, pues cuando bueno, el texto es un todo indivisible que me hace soñar o pensar, si es que acaso son dos cosas diferentes...

En el pasado reciente he tenido la oportunidad de discutir este tema, el del libro objeto (aunque yo prefiero hablar del objeto libro) con tres colegas de escritura y de lectura que defendían a ultranza ese objeto papirofléxico frente al intrusivo libro digital (comúnmente llamado con el anglicismo e-book), dándose la paradoja de que yo, el único que acepta de buena gana la inminencia del predominio de este sobre aquel, soy también el único de los cuatro que escribe a pluma sobre papel-objeto, usando folios-objeto para trasladar sobre ellos mi pensamiento y luego pasarlos al vil y traidor ordenador que ha substituido a familias enteras de oficios que antes eran necesarios para que estas letras alcanzasen al gran público a través de un libro objeto para someterse al juicio de sus ojos e intelecto, aunque ahora ya se puede uno saltar incluso ese paso mediante la publicación y lectura por medios electrónicos. 

Antes yo no pensaba así, pues yo también escribía directamente con el ordenador, e incluso me compré una maravilla de programa, el Scrívener, que además de lo mismo que cualquier otro procesador de textos, me da una batería de utilidades maravillosas que me facilitan mucho el trabajo de escribir, como el generador automático de nombres de personajes, fichas exhaustivas de cada uno de ellos, líneas maestras de sus biografías, se usen luego o no en la historia final, estructura de la novela, notas marginales que no saldrán luego en el montaje final, y un sistema de organización y traslación de capítulos y escenas que me facilitaron mucho la redacción y composición final de La redención de Ecolgenia, mi obra más complicada, además de por haberla hecho a medias con otro escritor, porque su estructura es muy complicada y ambiciosa y cuenta una historia muy simple en 880 páginas llenas de personajes, pasiones, conflictos y soluciones siderales. Ciertamente, sin Scrívener creo que no habríamos sido capaces de escribir ese libro, o al menos no en tan poco tiempo (unos meses en lugar de varios años). Sin embargo, creo que tiene mucho  más mérito escribir con pluma estilográfica (incluso he probado el palillero, una experiencia que aconsejo a los que gustan de la escritura, si bien me he tenido que aguantar las ganas de probar la pluma de
ave, pues me ralentiza mucho la creatividad literaria).


Yo soy de los que siguen escribiendo con este invento que era moderno hace dos siglos y los americanos perfeccionaron en los años 20 del pasado siglo 20, la fountain pen o pluma estilográfica. Sí, yo soy partidario de escribir a pluma, pero no por eso estoy en contra del progreso ni elaboro teorías que se saben condenadas al fracaso de antemano porque no se sabe o no se quiere ver la realidad. Cuando termino de escribir mi texto lo paso a ordenador (lo pico, como dicen los profesionales), y en ese sublime acto empieza en realidad mi primera revisión. Porque escribir a pluma es un acto lento y pausado sirve de tranquilizante para los nervios alterados, y a la vez (es curioso) para alegrar el espíritu si  estás alicaído. Por eso algunos puntos y seguido se convierten en comas, o puntos y coma, y también por eso puedes reflexionar más sobre lo que escribes, pues en realidad lo escribes en dos fases: una lenta y pensante y otra rápida y repensada. Luego, cuando lo lees entre los chivatazos en rojo del corrector ortográfico, empieza la diversión de verdad: ¿Esto lo he escrito yo?, me digo en más de una ocasión con horror, pero alegrándome infinito de que la escritura siga siendo un placer solitario que de vez en cuando te levanta ronchas en el alma, pero que nadie más se entera, sólo tú y tu propósito de la enmienda. Cuando ya has conseguido enderezar todos los falsos teclazos y patadas a la ortografía, sintaxis, coherencia y sentido común, ha llegado el momento de la impresión: te imprimes tu obra literaria más nueva, esa que acabas de crear, y cambias a la pluma de tinta roja (Párker Réflex Granate en mi caso) para señalar todos los disparates que sobreviven a las dos cribas anteriores. Cuando se acaba esa corrección llega el momento de darle el material nuevamente imprimido al primer incauto que se deje (que no debe ser otro escritor, pues uno no escribe para especialistas, sino para el común) y aguantar luego sus mofas, sus consejos sobre lo que no entiende, pero sobre todo agradecerle que te indique eso, de qué no se ha enterado, pues nosotros, los escritores, somos víctimas de un extraño fenómeno: vivimos tanto lo nuestro que a veces nos saltamos letras, y aún palabras y hasta frases que sin embargo sí que leemos cuando repasamos nuestros manscritos, a pesar de que en realidad no están allí. En esta fase de la escritura, por cierto, ya no están estos folios-objeto, pues  en cuanto el contenido se puso en el formato digital se tiraron a la basura, una vez que su función ya había terminado. Yo antes escribía en cuadernos, pero entre que su precio ha subido tanto y que se me acababan las páginas en el momento más inoportuno, opté por la solución más barata, la del paquete de folios y la tinta Pelikán, y luego deshacerme del papel que de otro modo invadiría mi escritorio hasta limites insospechados con las pruebas de mi falta de destreza manual y lingüística, que me avergonzarían delante de propios y extraños. Ya sé que soy humano, y que errare humanum est, sin que esas odiosas esquirlas refinadas de árboles que he pintado con mis pensamientos por medio de mi pluma estilográfica me lo recuerden a cada instante. Además, mi experiencia me ha demostrado que lo que no está en internet se pierde en dos modalidades: porque uno se queda sin ello para siempre o, sin dejar de tenerlo uno no sabe dónde demonios lo dejó o ha ido a parar.

En conclusión, este escritor a pluma estilográfica os dice que el libro es lo que te dice algo, no lo que se ve más feo que un cuadro, o pesa menos que un ladrillo, o huele bastante peor que una flor o sabe a rayos comparado con la miel o el bonito del Norte. Hablamos de romanticismo, sí, pero del de verdad, del del sentimiento que pueden reflejar las palabras de un texto, pero no del que te puede sugerir la visión de un montón de papeles pegados.


Murcia, a 9 de mayo de 2014.




miércoles, 7 de mayo de 2014

Niebla.

Acabo de leerme Niebla, escrita en 1907 por don Miguel de Unamuno Jugo. No es exactamente una novela, sino, como él mismo se empeña en recordarnos varias veces a lo largo de toda ella, una nivola, género literario que al crearlo él mismo lo alumbra ya sin las limitaciones de la novela, si es que esta tiene alguno.  

Además de la historia principal, el triángulo amoroso entre Augusto, Eugenia y Mauricio (con la pizca de sexo que supone el papel de Rosario, en medio de todo ello) y la peculiaridad de los tíos de la protagonista, tradicionalista ella, anarquista y esperantista él, yo he visto una profunda historia de amor entre el protagonista y Orfeo, su perro, que hacia el final no sólo cobra un especial relieve dentro de la historia, sino que analiza los hechos y los móviles de las personas desde el punto de vista canino de una forma que me ha parecido muy interesante y muy original.

Interesante y original son dos adjetivos que se pueden aplicar a la obra y también a la vida de este escritor español, conocido universalmente como Unamuno, que siempre me atrajo como personaje tanto por las cosas que me contaban de él ya mis profesores de literatura como por las que luego he ido averiguando por mi cuenta, que le definen como una persona peculiar y ejemplar cuyos dichos siempre chocaban porque estaban mucho más pensados de lo que parece. Entre ellos destaco dos o tres: 

  1. ¿De qué se habla? Porque me opongo.
  2. ¡Que inventen ellos!
  3. Hay que españolizar Europa, no europeizar España (¿Por qué demonios no le habremos hecho caso?)


He de añadir que la lectura de esta novela corta o nivola es dura a veces, pero se disfruta, pues casi en cada página el autor desnuda su alma y expone sus propias teorías sobre la vida, la muerte, y la literatura, que engloba todo. Incluso se permite la humorada de que uno de sus personajes va a hablar con él mismo, a su casa de Salamanca, y se cuestiona la existencia del autor del libro como algo más que el agente necesario para que la historia llegue a los lectores.

Este es un libro que, como El Quijote, todo español debería leer. Quizá para enterarse de una vez que lo es.


sábado, 19 de abril de 2014

San Manuel Bueno, mártir.

Desde hace muchos años he querido leer este libro de don Miguel de Unamuno. Es un autor que siempre me ha llamado la atención porque no es un escritor como todos los demás. Es de los de mirada profunda, de los grandes temas, de la muerte, la inmortalidad, el Más Allá, de los que lo consideran todo desde un punto de vista transcendente, un hombre que objetaba a todo para hallar la verdad, es caso de que la verdad exista. 

Y me he llevado una sorpresa con este libro. En primer lugar, pensaba que era más largo, pero ocupa apenas 57 páginas en que Ángela Carballino nos cuenta la vida del cura del pueblo. Es una excusa para plantearnos el autor las dudas que corroen la conciencia del autor seis años antes de su muerte. 

El libro está escrito de una forma muy clara para ser Unamuno, a pesar de que las 92 primeras páginas de esta edición se invierten en explicar cosas sobre el autor y sobre la obra. Las primeras las leí con deleite, pues la propia vida de este escritor es, como la de algunos otros, su obra más interesante; siendo las demás muy enriquecedoras. Pero lo relativo a la interpretación de esta pequeña novela me lo he saltado porque no deja de ser una interpretación personal, aunque esté llena de glosas y notas a pie de página que enlentecen la lectura y por lo tanto le quitan amenidad. 

De este autor había leído varios de los cuentos de su libro El espejo de la muerte, publicado por Alianza Editorial  en 2009, que me aburrían un poco precisamente por lo cortos que son y por el tema que les une, el de la muerte; y sin embargo me ha fascinado siempre su Del sentimiento trágico de la vida, que no he glosado en este blog por no haber encontrado el tiempo necesario para hacerlo bien, pero que recomiendo a todo el mundo que se lo lea. Incide, al igual que en esta novela, en el hambre de inmortalidad que tenemos los humanos, que hemos llegado incluso a inventarnos un dios personal para que nos dé la inmortalidad. Contradictorias palabras viniendo de alguien que se declaraba católico hasta más allá de lo irracional....

miércoles, 9 de abril de 2014

La redención de Ecolgenia.

Ayer publiqué en Amazon mi antepenúltimo libro escrito, cansado de esperar a que la editorial con la que estoy en tratos se decidiera o no a publicar mi libro. No obstante, no ha sido un salto al vacío, puesto que me aseguraron que publicarlo aquí no será un obstáculo para publicarlo en papel siempre y cuando no lo ponga a un precio inferior a la mitad de lo que costará en papel. Por eso lo ha puesto a seis euros. Mi último libro escrito y publicado es El libro de las crónicas angélicas y las anécdotas diabólicas, que publiqué hace ya algo más de una semana y que es el primero de mis 26 libros que estoy traduciendo y publicando en inglés tanto para el mercado anglófono como para aquellos que estén estudiando este idioma y quieran utilizar ambas versiones como texto bilingüe.

Aquí vemos la portada y el resumen de la contraportada. Esta portada la cambiaré en un futuro, pero la idea será la misma. Mi libro se llama La redención de Ecolgenia, porque se trata de un planeta que necesita cuidados ecológicos importantes, de modo que la ecología se genere a sí misma mediante un procedimiento expeditivo que se describe en el libro:

La Tierra ha sido expoliada, deteriorada, arruinada, polucionada por un virus letal que se llama humanidad. Pero hay alguien que no está dispuesto a consentirlo. 
Durante más de ochocientas páginas asistimos a la invasión de nuestro planeta por quienes pretenden poner orden a un alto coste, sucediéndose una serie de eventos que nos dan que pensar que el remedio es peor que la enfermedad... ¿O no? 

Esta novela ha sido escrita por dos autores diferentes que nos repartimos el trabajo de la siguiente forma: Jack Crane elaboró la primera parte con total libertad sobre unas líneas maestras previamente acordadas. La segunda parte es de mi factura, y la escribí también sin ninguna limitación para llevar la narración a mi aire, a partir del punto en que Jack Crane la dejó. De ahí el giro tan brusco que se le da a toda la primera parte en cuanto se empieza  a desarrollar la segunda. Y la tercera parte gira en torno al final que consensuamos tras largas discusiones. Creo que conseguimos un libro con mucha unidad y a pesar de sus pretensiones globalizadoras y quizá un tanto desagradables a veces, entretendrá al lector que guste no sólo de la buena ciencia ficción, sino de temas más profundos, como quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Nosotros presentamos aquí una alternativa para pensar, a partir de un planteamiento ecológico (de ahí la palabra acuñada, Ecolgenia, la génesis de la ecología que tan urgentemente necesita nuestro planeta. 

Durante toda la narración, obviando los evidentes cambios de motivaciones y estilo, el lector se sumerge en la acción y se olvida de que esta novela se ha hecho a cuatro manos porque el tema es único, dentro de la enorme diversidad de personajes y escenarios que aparecen en el relato. 

Esperamos disfrutar de la aprobación o al menos de la crítica sincera de nuestros respectivos lectores, condicionales o incondicionales. Pero antes de iniciar la lectura aconsejamos que se lean lo dicho justo al principio de esta obra: 

Desistimiento

Desavisado lector: el contenido de la presente novela escandalizará sin duda tu gusto, tus expectativas y posiblemente tu sentido de la moral. En la novela de ciencia ficción tradicional los humanos son los buenos y los extraterrestres los malos, pero en esta que tienes en las manos las cosas no están tan claras. Hay muertes, no siempre justificadas, y situaciones que no tienen nada que ver con el sentido de la justicia y de la oportunidad eminentemente humanas. Los alienígenas no son antropomórficos ni por dentro ni por fuera, y por supuesto tienen otra forma de pensar. Los humanos nos creemos normalmente por encima de los animales, aunque sabemos que no somos mejores que ellos, y que ni siquiera estamos entre los mejores: nos falta la nobleza de los caballos, la gallardía de los toros bravos, la paciencia de las vacas, la vista de las águilas, el oído de los perros, y la laboriosidad de las ardillas. Sin embargo, de esas especies existen sobre nuestro planeta sólo los individuos que nosotros queremos, porque en realidad somos los más competitivos y los más desaprensivos. 

Hora es ya de que llegue alguien y nos ponga en nuestro lugar. Si no estás conforme con asistir a una visión del hombre como animal superable, quizá debas devolver este libro o tirarlo a la papelera. Tu salud mental puede salir ganando. Pero si te interesan los retos, si piensas por tu cuenta, o si estás dispuesto a reírte hasta de tu sombra, continúa con la lectura, pero con la mente abierta a ideas nuevas y exóticas. Es posible que nos agradezcas que hayamos creado estos mundos virtuales para ti, para que los habites mientras dejes caer y rodar tu imaginación dentro de las páginas cuya lectura te proponemos a continuación. 
Pero, en cualquier caso, los autores desisten de aceptar, o sea, declinan, toda responsabilidad sobre daños directos o colaterales sobre tu mentalidad o personalidad derivados de la lectura y vivencia de la historia que empieza a la vuelta de la página. Avisado quedas. 

Los autores.


Si aún sientes interés por leer este libro quizá te interese ver su índice:

Índice:

Desistimiento.
Reflexión inicial.
Introducción.

Primera parte: Embrujo (Jack Crane).
1 Peligro para la comunidad.
2 Secuestrados.
3 Consenso.
4 Asueto.
5 El nuevo curso.
6 La lucha amistosa.
7 De Pineville a Cancún.
8 Lucha a muerte.
9 El retorno de la africana.
10 La vikinga.
11 La magia de Arabia.
12 Paso a dos.
13 A un pelo de la muerte.
14 Pintora de acción.
15 La estrella de Oriente.
16 Doblete.
17 La familia de Joe.
18 La odalisca.
19 Niñeras:
  1. Ébano: Adelita se fue con otro.
  2. Marfil: la novia de la vikinga.
  3. Nácar: el baile del nuevo mundo.

20 Morir por tu diosa.
21 Duelo de esposas.
22 Ngali.
23 Viuda negra.
24 Hasta que la muerte los separa.
25 Zoe toma la alternativa.
26 Ojos grises.

Segunda parte: El sistema (Jesús Delas).
27 Europa:
  1. Amiga especial.
  2. Viaje a Europa.
  3. Un encuentro con el pasado.
  4. Las ciudades de Europa.
  5. El concurso oposición.

28 Vuelo interplanetario.
29 Su excelencia:
  1. ¿Es el ángel de la guardia?
  2. Primera misión: El copero del dios.
  3. La escuela de París.
  4. Escuela de adultos.

30 Jovialia:
  1. El secreto de Vera.
  2. Mecánica celeste.
  3. El nacimiento de Calisto.
  4. Rody en el Congo.
  5. Visita de las europeas.
    1. La relación de Rody.
    2. El recambio.
  6. Paola en el infierno.
  7. La sorpresa de Joe.

31 Dios de la guerra, príncipe de la paz:
  1. Sorpresa marciana.
  2. El Administrador.
  3. El cuerpo diplomático.
  4. Un viaje acelerado.
  5. El secretario general.
  6. Los embajadores.
  7. Los trabajadores de la mente.
  8. Una decisión interesada.
  9. Embajadores conjuntos.
  10. El cambio de Ares.
  11. Ataraxia, el planeta de la paz.

Tercera parte: Emancipación (Ambos autores).
32 Un mundo mejor:
  1. Las claves de la humanidad.
  2. El espíritu de Selene.
  3. El revulsivo.
  4. Soporte material.
  5. El cuerpo.
  6. La escuela:
    1. Lewis Carter.
    2. La larga travesía del desierto selenita.
    3. El aula magna.
  7. Ecolia segunda.

33 Selene creciente:
  1. La historia de Luska.
  2. Crisálida.

34 Los ecolios:
  1. El largo camino de Shana Evans.
  2. Una decisión importante.
  3. El curso superior.
  4. Perfeccionamiento.
  5. Ecolia.
  6. El recibimiento.

35 Plan de emergencia para salvar La Tierra:
  1. El plan.
  2. La despedida.
  3. El problema.
  4. La plana mayor.
  5. La solución.

36 ¿Fin?
Apéndices:
  • Índice onomástico.
  • Toponimia.



El libro de las crónicas angélicas y las anécdotas diabólicas.

En este libro he tenido la colaboración de dos escritores, Jack Crane, de Águilas, Murcia, y Gema Gimeno Giménez, de Torrox, Málaga, que contribuyeron con un cuento cada uno (La balada de Elvis y La apuesta, respectivamente) y aún estoy esperando una tercera contribución de la escritora norteamericana Anne Lake, que incorporaré al libro ya publicado
Portada

La portada es un cuadro pintado por Isolda que luego Yra Rebel trató digitalmente y lo transformó para adecuarlo a la atmósfera que le queríamos dar. Dentro del libro hay diversos gráficos debidos a los pinceles y plumas de Isolda y Shatini Martínez Rodríguez. 

Este libro lo publiqué por primera vez en Amazon el 25 de febrero de 2014 con doce cuentos en los que entre los personajes principales había, alternativamente, ángeles y demonios, lo cual le da ese nombre tan característico a este libro de cuentos. Los cuentos tienen longitudes desiguales, pero parten de una realidad que se va definiendo cuento a cuento y que incide en las creencias populares sobre ángeles y demonios, aunque la visión no es desagradable ni negativa, aún en los cuentos sobre demonios. 

No obstante he de advertir que estos cuentos, por su temática y la forma de exponerla puede herir la sensibilidad  de algunos lectores, por lo que recomiendo su lectura sólo a personas que posean una sólida formación moral y humana.

Este libro consta de veinte cuentos sobre ángeles y demonios alternados y de diversa extensión, dieciséis de los cuales son míos, otro de ellos, “La apuesta”, es de una autora malagueña que responde al nombre de Gema Gimeno Giménez, y otro cuento, "La balada de Elvis" es original de Jack Crane. El décimonoveno es la colaboración que aún me enviará Anne Lake, como he dicho más arriba. No obstante hay un cuento con el título Diecinueve que no hace referencia a su lugar en el libro, ya que sería el vigésimo, sino a la edad de la protagonista, Isabel.

Todos los cuentos están escritos en un solo bloque, pero hay tres que tienen varias partes: 

My English version.
  1. Una historia mejicana, que trata del origen y posterior evolución de un espíritu. La alusión a Méjico se debe a que la acción está centrada en un pueblecito de Oaxaca, San Pablo de Huitzo, y en la misma capital de su homónimo entre los Estados Unidos de México, en el siglo 19.
  2. Pluma de Ángel presenta la evolución de un escritor desde que consigue su primera  pluma hasta que consigue la segunda. Está escrito en seis partes y es un cuento cross border (toca varios géneros a la vez, pues hay romance, situaciones bélicas y se retrata la aventura más insondable que hay, la aventura de escribir, desde dos vertientes diferentes).
  3. Charlas con mi padre es un cuento en cinco partes que nos presenta el extraño diálogo del narrador con su padre fallecido, que le permite recordar una parte de su pasado que le parecía extinta y que se prolonga a un futuro desconocido, al menos en parte.

Los otros cuentos de este libro son mucho más sencillos, como meras anécdotas de la magia o divinidad (según se quiera ver) en los hechos narrados. El hecho de figurar dos cuentos ajenos a mi pluma en este volumen abre la posibilidad a que otros autores amigos quieran contribuir con uno o varios cuentos sobre esta temática, o bien de ángeles o de demonios. A todos ellos invito a enriquecer este libro.
Estos cuentos los estoy traduciendo y publicando en la  misma editorial, Amazon, uno a uno, pero formando parte de un solo volumen. Cada vez que le incluyo un nuevo cuento traducido incremento su precio un poco, de modo que los que primero se lo hayan bajando puedan actualizar al nuevo contenido sin pagar más. El título es The Book of Angel Chronicles and Demon Anecdotes.

Por último quisiera señalar que tanto «El súcubo y Tomasa»  como «La apuesta» fueron escritos  el día ocho de marzo, el Día de la Mujer Trabajadora. Espero que al menos estos dos cuentos les gusten a las trabajadoras.

Índice de contenido
Introducción.
Su diablo particular,
por Shatini.
Los ángeles.
Los diablos.
    1. La niñata.
    2. Segunda opinión.
    3. El ángel luminoso.
    4. Mal negocio.
    5. Pobrecillos.
    6. Su diablo particular.
    7. Ángel.
    8. El demonio de las ideas.
    9. Una carta angelical.
    10. La balada de Elvis.
    11. Un cuento inacabado.
    12. Una historia mejicana:
      1. La increíble historia de Aruel.
      2. Las dudas de Fulgencio.
      3. Jaque al rey.
      4. Las alas del ángel.
    13. La pesadilla.
    14. Miguel Ángel.
    15. La apuesta.
    16. Pluma de Ángel:
      1. La elegancia de la calle del Muro.
      2. La redacción.
      3. El negocio de la muerte.
      4. La segunda cara.
      5. Desapego.
      6. Su segunda pluma.
    17. El súcubo y Tomasa.
    18. Charlas con mi padre: 
      1. El encuentro.
      2. En concierto.
      3. Reflexión.
      4. Cese de hostilidades.
      5. La cuarta dimensión.
    19. x
    20. Diecinueve.
Supervivientes.

Nota bibliográfica.

miércoles, 19 de marzo de 2014

La danza del corazón

La danza del corazón es  un libro de 26 cuentos de dos o tres páginas cada uno, aunque hay alguno más largo, como la "Historia del que se cavó su fosa", que tiene siete. Tiene el defecto de muchos libros: no tiene índice. No entiendo que después de hacer el trabajo duro (escribir el libro, corregirlo y maquetarlo), a ninguno de los que trabaja en esa editorial (Ediciones i) se le haya ocurrido la idea de tomarse la molestia de hacer el índice, o habérselo exigido a los autores o al responsable de la edición, Raúl de la Rosa.

Yo lo he comprado en la Feria del Libro que hay en la Gran Vía Alfonso X de Murcia hasta el día 6 de abril (no entiendo que no sea hasta el 23, el Día del Libro) porque al pasar lo he hojeado y he leído uno de los cuentos, que me ha encantado. Se llama "Las estrellas de mar" y se encuentra en la página 65. Habla ese cuento de la relatividad del trabajo que a veces parece inútil, pero que a pequeña escala, que es la nuestra, sí que merece la pena. El subtitulo del libro es Sabiduría sufí y está escrito por tres autores: Yalal ud-Din, Haztat Imayat Khan y Awad Afili, que supongo que son tres hombres, aunque no estoy seguro, porque mis conocimientos de árabe son muy limitados.

Los cuentos tienen algo que echo de menos en los que se escriben hoy en día: la moraleja. Como dice el prologuista, los cuentos no se han escrito para reflexionar, sino para ser contempladas, aunque sí que tienen una vertiente moralizante, como se puede ver en este, elegido al azar:

Un hombre, su caballo, su perro y el cielo
Un hombre, su caballo y su perro caminaban por una calle. Después de mucho caminar, el hombre se dio cuenta de que los tres habían muerto en un accidente.
Hay veces que lleva un tiempo para que los muertos se den cuenta de su nueva condición. La caminata era muy larga, cuesta arriba, el sol era fuerte y los tres estaban empapados en sudor y con mucha sed. Precisaban desesperadamente agua. En una curva del camino avistaron un magnífico portón, todo de mármol, que conducía a una plaza calzada con bloques de oro, en el centro de la cual había una fuente de donde brotaba agua cristalina. El caminante se dirigió al hombre que desde una garita cuidaba de la entrada: 
—Buenos días —dijo el caminante. 
—Buenos días —respondió el hombre. 
—¿Qué lugar es este, tan lindo? —preguntó.
—Esto es el cielo —fue la respuesta.
—Qué bien, hemos llegado al cielo. Tenemos mucha sed —dijo el caminante.
—Usted puede entrar a beber toda el agua que quiera —dijo el guardián, indicándole la fuente.
—Mi caballo y mi perro también están con sed.
—Lo lamento mucho —le dijo el guarda—. Aquí no se permite la entrada de animales.
El hombre se sintió muy decepcionado porque su sed era grande. Mas él no bebería, dejando a sus amigos con sed. De esta manera prosiguió su camino. Después de mucho caminar cuesta arriba, con la sed y el cansancio multiplicados, llegaron a un sitio, cuya entrada estaba marcada por un viejo portón entreabierto. El portón daba a un camino de tierra, con árboles a ambos lados que lo mantenían en la sombra. Allí, debajo de uno de los árboles, un hombre estaba acostado, con la cabeza cubierta  por un sombrero. Parecía dormido. 
—Buenos días —dijo el caminante.
—Buenos días —respondió el hombre. 
—Tenemos mucha sed, yo, mi caballo y mi perro.
—Hay una fuente en aquellas piedras —dijo el hombre indicando el lugar—. Pueden beber toda la que quieran. 
El hombre, el caballo y el perro fueron hasta la fuente y saciaron su sed. 
—Muchas gracias —dijo el caminante al salir. 
—Vuelvan cuando quieran —respondió el hombre. 
—A propósito —dijo el caminante. —¿Cuál es el nombre de este lugar?
—Cielo —respondió el hombre. 
—¿Cielo? ¡Pero si el hombre que estaba de guardia junto al portón de mármol me dijo que allí era el cielo!
—Aquello no es el cielo, aquello es el infierno.
El caminante quedó perplejo.
—Esa información falsa debe causar grandes confusiones —le contestó el caminante.
—De ninguna manera —respondió el hombre—. En verdad  ellos nos hacen un gran favor. Porque allí quedan aquellos que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.